Un kit de bienvenida donde el reto no era el artículo sino la marca: cuatro logotipos de un mismo grupo tenían que convivir en la misma pieza, legibles, del mismo tamaño aparente y sin que ninguno se comiera a los otros.
Todo va grabado a láser. Sobre bambú el láser quema la fibra y deja un tono más oscuro que el material, así que no hay tinta que se despinte ni se raye con el uso. En la bolsa de yute el marcado se resolvió en un solo tono, que es lo que aguanta una tela de trama abierta.
Las cuatro piezas comparten paleta —madera clara, negro mate y el crudo del yute— para que el kit se lea como un conjunto y no como cuatro regalos sueltos metidos en la misma bolsa.
Cómo quedó
Fotos del kit entregado, sin montaje. Toca cualquiera para verla en grande.
Qué cuidar en un kit así
- El bambú no es uniforme. Cada tabla tiene su propia veta, así que el grabado se ve ligeramente distinto pieza por pieza. Es parte del material, no un defecto.
- Los logos con relleno sólido funcionan mejor. Las líneas de menos de medio milímetro se cierran al quemarse la fibra.
- El yute pide un solo color. La trama abierta no sostiene registro a dos tintas.
